Hay una parte de esa persona que sigue contigo
Cuando alguien se va, no se va del todo. Queda su manera de reírse, la frase que decía siempre, el gesto que ahora reconoces en ti.
Un ánfora es el lugar donde eso toma forma. Se guardan sus fotos, sí, pero lo que se guarda de verdad es el vínculo: algo a lo que volver los días en que hace falta.
Los antiguos usaban ánforas para lo que no podía perderse. Esta es la misma idea, con lo que hoy nos queda de quienes amamos.
Crear mi ánforaUn lugar, no un muro
Tu ánfora es privada. No hay perfiles públicos ni gente mirando de paso: entras tú, y quien tú decidas invitar.
De a poco
No hay que llenarla de una vez. Se agrega una foto cuando aparece, se le escribe una línea si se puede, y se cierra hasta la próxima.
Entre quienes comparten el recuerdo
Puedes compartirla con la familia, eligiendo si solo miran o si también pueden agregar lo suyo. Cada foto sigue siendo de quien la puso.
Siempre son tuyas
Creas tu ánfora, la llenas a tu ritmo, y si con el tiempo decides cerrarla, te llevas cada foto contigo.
“Lo que te dio ahora es tuyo.”
Crear mi ánfora