Proyecto Ánfora
Un ánfora de terracota con la inscripción NON OMNIS MORIAR

Hay una parte de esa persona que sigue contigo

Cuando alguien se va, no se va del todo. Queda su manera de reírse, la frase que decía siempre, el gesto que ahora reconoces en ti.

Un ánfora es el lugar donde eso toma forma. Guardas sus fotos, sí, pero lo que guardas de verdad es el vínculo: un lugar al que volver los días en que hace falta.

Hace dos mil años se sellaba en ánforas lo que no debía perderse en el camino. Esta es la misma idea, para lo que hoy queda de quien amaste.

Crear mi ánfora

Un álbum privado en línea. Creas un ánfora por cada persona, subes sus fotos, escribes lo que recuerdas y decides quién de tu familia entra. 30 días gratis, sin tarjeta.

Un lugar, no un muro

Tu ánfora es privada. No hay perfiles públicos ni gente mirando de paso: entras tú, y quienes tú decidas invitar.

De a poco

No hay que llenarla de una vez. Agregas una foto cuando aparece, le escribes una línea si puedes, y la cierras hasta la próxima.

Entre quienes comparten el recuerdo

Puedes compartirla con tu familia y elegir si solo pueden mirar o también agregar lo suyo. Cada foto sigue siendo de quien la puso.

Tus fotos, siempre tuyas

Creas tu ánfora, la llenas a tu ritmo, y si algún día decides cerrarla, te llevas cada foto contigo.

Alguien con quien hablar de ella

Dentro del ánfora puedes conversar sobre la persona que recuerdas, escribiendo o en voz alta. Esa conversación es solo tuya: nadie más con acceso al ánfora puede verla, y la borras cuando quieras.

Non omnis moriar

“No moriré del todo.”

Horacio, Odas III, 30

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